La nueva Di

Parecía como si Diana hubiese vuelto a nacer después de su divorcio. Luego de pasar un tiempo lejos de la vida pública –a causa de todos los rumores que desató su separación del príncipe Carlos– ella reapareció nuevamente. Lucía más moderna, segura de sí misma y hasta con mejor sentido del humor. Se entregó por completo a las labores humanitarias (por las que siempre trabajó), a sus hijos y a tratar de vivir plenamente.

El acuerdo legal de su divorcio resumía, entre otras cosas, que Diana perdía su condición de Alteza Real, pero conservaría el título de Princesa de Gales. Además, según declaraciones del entonces jefe de personal de Diana, Patrick Jephson, tras la ruptura legal del matrimonio, “la reina ordenó que se dejara en paz a la princesa, pues a partir de aquel momento era completamente libre”, algo que, realmente, nunca fue así.

Víctima, reina de la caridad, esposa adúltera, figura inestable...Son muchas las facetas que en su momento describieron a esta mujer –que hoy reposa en una isla en medio de un lago artificial, en la zona conocida como el Jardín de los Placeres, en la localidad de Althorp– quien no solo revolucionó una era y se convirtió en un hito, sino que pasó a ser el icono más relevante de una monarquía a la que le otorgó fuerza, impacto y ese toque humano y moderno que los Windsor necesitaban para sobrevivir.


Introducción
¿Accidente o atentado?
Lady Diana
"Siempre fuimos tres"
El momento de la confesión
William y Harry, sus grandes amores
Una reina humanitaria
Su estilo, un sello inconfundible
Polémicos romances
La reina, su otra rival
La nueva Di

 


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