El amor en tiempos de tecnología
Por email, por celular, por chat, por messenger, por mensaje... En estos días las vías para comunicarse son tantas que muchas veces son un obstáculo en las relaciones interpersonales. El amor no escapa de ello.
Los hechos no nos dejan mentir. Antes, cuando un chico iba a recoger a su casa a una chica, este la iba a buscar hasta la puerta e incluso pasaba a sentarse en la sala.
Hoy en día, él le envía un mensaje vía celular para que ella salga. Hasta hace algunos años, las parejas pasaban largas horas en el teléfono hablando de todo y de nada. En estos tiempos, las conversaciones se resumen a mensajes vía Blackberry que en más de una ocasión originan discusiones al ser mal interpretados porque se desconoce la intención o entonación de las palabras. Así es el mundo de hoy. “Internet acerca a los que están lejos y aleja a los que están cerca”, escuché hace poco, pero en estos días no solo se aplica a la red, sino también al celular, a los mensajes de texto, al messenger, al Facebook y a toda herramienta de comunicación tecnológica que en ocasiones está más presente que la pareja porque hay muchos que pasan más tiempo chateando que manteniendo una conversación tradicional con la persona con quien vive. La tecnología no es mala per se, sino que depende de cada uno que su influencia sea positiva o negativa o llegue a ser invasiva en una relación de dos. “En una relación afectiva, el uso extremo de la tecnología puede ser un pretexto o una justificación más para encubrir o no querer aceptar que esa relación con la pareja está pasando por momentos de crisis o no está bien, siendo una justificación más sutil, ética y prestigiosa”, asegura Isabel Cárdenas de Cordero, sicoterapeuta guayaquileña, quien sostiene que el uso constante de estas tecnologías se justifica cuando por razones de distancia el único medio para comunicarse es el virtual, pero que cuando se convierte en un factor de separación o conflictos es realmente un problema.
Víctimas y victimarios
Navegar por horas en Internet, entrar a ver los perfiles de los conocidos en alguna red social, revisar hasta muy tarde en la noche el correo electrónico, contestar cada mensaje de texto que llega al celular, mirar y volver a mirar el Blackberry y hacer girar su bolita del cursor incesantemente en busca de algo o de alguien… son situaciones que cada vez son más comunes y que aparentemente suceden porque queremos estar en contacto con todos. Las más afectadas son las parejas jóvenes por su constante uso de la tecnología. Según la especialista, quien tiene una maestría en terapia familiar, cada persona debe tener su privacidad, pero el otro debe preocuparse con respecto a la tecnología cuando encuentra información de un ex o una ex y la aprovecha para comunicarse con él o con ella, aún contándoselo a la pareja y diciendo que es para saber cómo está. También cuando en los momentos que deben aprovechar para conversar, uno de los dos está pendiente del celular, de la computadora o de algún otro medio o cuando se comunica todo por Internet a tal punto de no tener de qué conversar cuando están presentes. Además hay que preocuparse cuando le da mucha importancia a su amigo/a virtual y la compara con su pareja, empieza a faltar o llegar tarde al trabajo por causa de la tecnología, la cual usa fuera de las horas de trabajo e incluso en las madrugadas.
Cuando "la otra" es una computadora
…O un celular o un iPod o cualquier gadget tecnológico, lo más probable es que “el infiel” no se dé cuenta de su problema y lo niegue cuando se lo hacen notar. El tema es aún más complejo cuando son ambos los que han caído en este abismo que los separa y puede llegar a originar separaciones, divorcios, infidelidades, celos o adicciones. La sicóloga Cárdenas señala que las parejas permiten que la tecnología invada sus vidas por la inadecuada relación entre ellos, ya que “lo que no se encuentra en o con la pareja se lo busca fuera de ella”. Además, señala también el trabajo, el querer estar en continua comunicación, el querer estar a la moda y la curiosidad.
Y, ¿cómo no permitir que esto suceda? La sicoterapeuta aconseja:
• Vivir los valores de la verdad, respeto, fidelidad, libertad y generosidad junto a la pareja.
• Mantener un diálogo continuo sabiendo escuchar al otro.
• Recordar los detalles y preocupación por el otro.
• Generar confianza, recordando que es necesario demostrar lo que somos y hacemos.
• Permitir que la pareja tenga espacios personales para crecer como persona y pueda aportar buenos y nuevos elementos para fortalecer la relación.
• Involucrarse y preocuparse por las cosas de la pareja.
Placer cibernético
El exceso de tecnología no solo ofrece nuevos horizontes al adulterio o deja al descubierto los vacíos que puede haber en la vida de una pareja, sino también que pone a prueba la confianza entre sus miembros. ¿Cuántas mujeres han intentando acceder a las cuentas de correo de sus parejas? En la actualidad hay montones de chicas quejándose de la cantidad de “amigas” que tienen sus novios o esposos en su Facebook y que no saben de dónde salieron, y otro tanto de hombres que no soportan que otros comenten o aparezcan en el muro de sus parejas. El año pasado el buscador Google lanzó al mercado Latitude, un servicio gratuito que permite ubicar mediante el celular a los contactos de la agenda que den su consentimiento.
Una gran herramienta para los internautas que pone en aprietos a las parejas jóvenes que se prueban mutuamente al querer ver si el otro les permite saber dónde está en todo momento.
Y a todo esto se suman los decepcionados porque la pareja dice que su “situación sentimental” es “soltero” aún teniendo pareja, los desesperados porque les contesten de inmediato los mensajes, los que hacen largos trabajos detectivescos a través de una foto o comentario en el Facebook, los que envían mensajes insinuantes para hacer una conquista o los descorazonados que terminan una relación vía mail. Sí, este es el mundo de hoy. Bien hacía en quejarse el personaje de Drew Barrymore en la película Simplemente no te quiere (He’s just not that into you) por lo difícil que era establecer una relación sentimental, pues para comunicarse con un hombre había que revisar el correo electrónico, el messenger, varias redes sociales y además interpretar lo que allí se escribe. “¡Es extenuante!”, decía ella. Y es verdad. Actualmente muchas relaciones se miden y pasan más por lo tecnológico que por el contacto cercano y cara a cara.
Asesoría: Isabel Cárdenas de Cordero, sicoterapeuta y máster en terapia familiar. Telf.:087496983/ 2304099 ext. 123.
Por:
Alexandra Zurita Andrade. Fotos: Fotolia