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ACTUALIDAD ¡NO quiero ser madre! Aunque en nuestro medio es aún poco frecuente, cada día más mujeres expresan su deseo de no tener hijos y deben hacer frente a los reproches de su entorno social.
Por Alexandra Zurita Andrade


¡NO quiero ser madre!

La mujer ha estado siempre ligada a la figura de esposa y madre, pero así como vivir sin un esposo al lado se ha hecho común, en nuestro medio ha empezado a surgir una mujer que no quiere hijos.  Me he topado con chicas menores de 25 años que aseguran no querer ser madres, y con mayores de 30 y 40 que han optado llevar una vida sin hijos, aún con una pareja estable. También he encontrado mujeres que secretamente no quieren niños, pero por presión social los tienen.  ¿Qué está pasando? ¿Por qué la idea de no tener descendencia toma fuerza (silenciosamente)?


Las razones
“Tal vez la mujer de hoy es más honesta y se da el lujo de hacer lo que realmente desea, evitando así cargas impuestas por el ‘deber ser’ social”, sostiene la sicóloga guayaquileña Teresa Baquerizo de Sánchez,  máster en Terapia familiar, quien dice que “los cambios de época despiertan en la mujer otro tipo de aspectos para satisfacer su crecimiento personal”.  Señala algunos argumentos que dan mujeres de hoy para relegar la maternidad: deseos de realización personal en otras áreas, temor de no poder criar un hijo como es debido, no querer que se repita su propia historia de carencias, no sentirse atada a un hijo y no querer perder la figura. Para la especialista, en muchas ocasiones tiene que ver con sentirse “reflejadas en sus madres, quienes se lamentaron de las responsabilidades de la maternidad, con no haber disfrutado de su modelo materno, con penurias materiales durante la crianza, con la soledad y el abandono”. Quizás la negativa de Irene a ser madre responda a esto. Ella, estudiante de Diseño Gráfico de 22 años nacida en Manta, piensa que no podría hacerse responsable de una vida. "No quiero hijos porque creo que no sería buena mamá”. Irene proviene de un hogar de tres hermanos, con un padre que pasa la mayor parte del tiempo viajando por trabajo y una madre que ha puesto las reglas de la casa. 


Un poco de historia
El tema de las mujeres y hombres que no desean tener hijos no es nuevo. En los ’70 aparecieron grupos sociales sin hijos por elección o Childless by choice, como se los conoce.  En Estados Unidos, el más conocido fue The National Organization for Non-Parents, un movimiento que hizo que para los ’80 se acuñara el término “dink” para referirse a las parejas que deciden posponer la paternidad indefinidamente.  La palabra dink proviene de las siglas Double Income, No Kids (Sueldo doble, sin hijos) y se utilizó para definir a otros grupos que surgieron en esa década.  La cultura “dinky” preocupa a los gobiernos de muchos países europeos por las bajas tasas de natalidad. En Alemania, según el Instituto Nacional de Estudios Demográficos, una de cada cinco mujeres nunca tendrá hijos.  Mientras que en Reino Unido, de acuerdo a un estudio publicado por el periódico The Guardian, solo el 36% de las mujeres pone la maternidad por delante del trabajo, lo que ha llevado a que el número de “no madres” se haya doblado en 20 años. En Ecuador, según el censo de población realizado en el 2010, de las mujeres en edad fértil (12-49 años) solo el 7,7% está embarazada y, de acuerdo al Registro de Nacimientos del 2009, en ese año fueron madres por primera vez un 18% menos que lo registrado en el 2008.  Aunque aquí hay que considerar a las parejas imposibilitadas de tener descendencia, es posible que muchos casos correspondan a las que no la desean. 


“No quiero ser mamá”
Giselle Hidalgo es una comunicadora social que trabaja como relacionista pública y es artista musical.  Tiene 35 años y una relación estable de 4 años.  Confiesa que al cumplir 30 sintió el deseo de ser madre, pero después de analizarlo vio que no estaba preparada para asumirlo. Considera que situaciones personales han influido en su temor a tener hijos, “no quiero repetir historias.  Decidí cambiar… pero creo que no ha sido lo suficiente.  No me veo siendo mamá.  Ya asimilé que no es un tema importante en mi vida”.  Sin embargo, señala que con su pareja lo ha conversado mucho y han pensado que deben prepararse y madurar para dar el paso.  Por ahora, la experiencia de tener una mascota los ha ayudado a imaginar cómo sería tener un bebé entre ellos. “La gente se nos burla, pero ha sido significativo para nosotros.  Nos ha servido como punto de referencia para lo que sería responsabilizarnos por una vida”, reflexiona.  “Como el tiempo pasa, cada día la idea de ser madre se aleja más de mis proyectos.  Me veo cantando o en una empresa editorial escribiendo… pero no me veo con un niño”. No obstante, Giselle opina que un hijo completa la vida de una mujer cuando está dentro de sus deseos. 
Pese a todo no esconde su malestar cuando personas de su entorno critican su forma de pensar.  Antes su madre y su suegra insistían en el tema, mas han comprendido su postura; pero hay otras personas que la juzgan, la ignoran y hasta se ríen de ella. “Un día decidí decir sin vergüenza alguna: no queremos tener hijos.  No quiero ser mamá.  No me interesa.  Así que no me preguntes más y por favor no me juzgues.  Así pienso yo”.


Tal vez la mujer de hoy es más honesta y hace lo que realmente desea, evitando las cargas impuestas por el "deber ser" social.  
 
¿Instinto maternal?
La maternidad siempre ha sido asumida como un tema biológico natural, pero cada vez más expertos opinan que el “instinto maternal” tiene que ver con lo cultural y “esa es la respuesta a por qué cada vez más gente opta por no tener hijos”, dice el profesor David Barash, experto en sicología y biología evolutiva de la Universidad de Washington, Estados Unidos, en una investigación del portal BBCMundo.com, titulada Cuando una mujer elige no tener hijos.  En la sociedad de hoy prima el concepto de que las mujeres pueden tenerlo todo, lo que incluye carrera, pareja y niños.  Pero eso “ha dejado exhaustas a las mujeres… y las jóvenes están cuestionando ese concepto”, explica la doctora Catherine Hakim, socióloga de London School of Economics. “Para muchas, tener hijos no es la satisfacción máxima.  En lugar de desear una carrera y una familia, están comenzando a optar por una o por otra.  Esto ha llevado a la comprensión de que algunas mujeres son más felices sin hijos”. 


Para muchas, tener hijos no es la satisfacción máxima.  En lugar de desear una carrera y una familia, están comenzando a optar por una o por otra.


Madres de otra forma
María Helena es una contadora guayaquileña de 52 años, casada hace 21 y sin hijos.  “Decidimos con mi esposo no tenerlos porque queríamos estudiar, viajar. Nunca nos imaginamos con niños en casa. Fue difícil darnos cuenta que no éramos como las demás parejas y nos lo cuestionamos, pero entendimos que así también podíamos ser felices. Y lo somos… Creo que si se toma esta decisión sinceramente y se vive haciendo lo que uno quiere y le gusta, no hay de qué arrepentirse”.  María Helena asegura disfrutar y querer mucho a sus sobrinos, quienes en el día de la madre siempre le dan regalos.  En ese sentido, en Estados Unidos, la neoyorquina Melanie Notkin, fundadora del website Savvy Auntie, la “primera comunidad de tías, madrinas y mujeres que aman a los niños”, quiere que se institucionalice un día para celebrar a las mujeres sin hijos.  “Los padres están trabajando siempre. Entonces una tía está ahí para ayudar y dar calidad de tiempo a la familia, especialmente a los niños”, sostiene. 


En estos tiempos en que las mujeres demuestran que pueden hacer de todo y hacerlo bien, declinar la opción de tener descendencia debe ser visto solo como una opción distinta a la general, que no hace mejor o peor a nadie. Ninguna mujer deja de serlo por no ser madre. Tener un hijo puede ser maravilloso, pero no tenerlo también puede serlo. 


Asesoría: Teresa Baquerizo de Sánchez, máster en Terapia familiar.  Telf.: 097200595. Guayaquil.

UN TEMA TABU 
En una sociedad en la que la mayoría de las familias tienen hijos, quienes deciden no tenerlos muchas veces se ven obligadas a justificarse.  La filósofa francesa Elisabeth Badinter, quien ha hecho amplias investigaciones sobre la mujer en la sociedad, dice que las que le dicen no a la maternidad son “en realidad más responsables que la mayoría de las mujeres que no se preguntan si realmente quieren tener un hijo o tan solo estar embarazadas. Que siguen el esquema normal ‘boda,bebé’. Las que renuncian a ello han hecho el cálculo entre el placer y las dificultades de ser madre.  Han tenido en cuenta los compromisos, los problemas a los que no se sentían capaces de hacer frente, lo que demuestra gran responsabilidad al renunciar a ser madre cuando no desea serlo.  Hay que dejarlas en paz, no juzgarlas”.


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Edición # 565 - 07 de septiembre de 2011

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