Síguenos en:
facebook twitter
AQU Y AHORA Tijeras con patas Fui directo al cuarto de mi hija de 14 años, donde normalmente lo “perdido” aparece (nunca las tijeras. Y me prometí que al hallarlas las amarraría con piola al primer cajón del velador…).


Tijeras con patas

Por Tania Tinoco
Periodista. Directora de Telemundo


Empacando para el feriado de carnaval buscaba afanosamente unas tijeras, “desaparecidas” de mi dormitorio, al igual que mis zapatillas nuevas, el cepillo redondo con el que me seco el pelo, y una crema perfumada que me regalaron en Navidad. 
  Fui directo al cuarto de mi hija de 14 años, donde  normalmente lo “perdido” aparece (nunca las tijeras. Y me  prometí que al hallarlas las amarraría con piola  al primer cajón del velador, como lo hacían en los viejos  almacenes de telas). 
Esta vez miré con otros ojos el cuarto de Amelia, donde meses atrás le cambiamos el color, por exigencias de ella, vaciándolo de juguetes,  peluches y muñecas.  ¿Muñecas? En realidad tenía una, porque las demás, especialmente las Barbies, nunca fueron de su agrado. No es la única niña (perdón, jovencita) a quien no le gustaron las Barbies y hoy la “modernidad” de la estrella de Mattel le ha dado razones de sobra en las que obviamente no está interesada.  
Esta modernización de Barbie, cuyo emporio celebra como una “victoria de la diversidad” presentándola con varias razas, colores y curvas,  después de  57 años  de su creación,  ha servido para sacar  ciertas verdades a la luz, como por ejemplo que una Barbie tradicional no podría existir en la realidad.  Por el tamaño de su cintura,  solo podría albergar la mitad de 1 riñón y un intestino cortísimo.  No podría mantener erguida la cabeza porque el cuello es el doble de lo normal  y 15 centímetros más fino.  Ni qué decir de sus piernas. Hay una infografía completa de rehabs.com.
La icónica muñeca, de la que se han vendido en la historia mas de mil millones de copias y que está en el armario de 9 de cada 10 niñas estadounidenses entre 3 y 12 años de edad, está hoy  diseñada con 7 tonos de piel, 4 tipos de cuerpos,  22 colores de ojos y 24 estilos de cabello.  Ahora son 40 modelos de Barbies, entre asiáticas, latinas y hasta musulmanas con velo y todo.  Son 40 tipos de mujeres que ya existían  en tiempos de la creación de Barbie, pero que Mattel solo lo descubre ahora, tras haber registrado drásticas caídas en sus ventas (20% menos en 2012 y 2014).
No me opongo al juego con las muñecas, ni a la Barbie; respeto a quien le gusta y, sobre todo, a las niñas, pero haber impuesto un modelo de belleza ha sido y es perverso, dañino para cualquier sociedad donde una cintura de avispa, cabellera rubia y ojos azules, tengan que ser el modelo estético claramente inalcanzable para buena parte de las niñas del mundo cuyos genes no lo permiten. Ni qué decir de las niñas nuestras,  latinas en su mayoría  trigueñas, de cabellos oscuros y  estaturas de 1.60 en promedio.
Cuando vi a mi hija pasearse en la playa en este carnaval, me sentí orgullosa de observarla y sentirla segura de sí,  luciendo un bikini de colores sobre su piel morena, un rostro con lentes y ojos cafés.  Es delgada y tiene piernas largas, pero dista mucho de parecer una Barbie. No intento decir que es así por haberse despojado de ese modelo de belleza, en realidad es lo que es, por una suma de cosas.  Por cierto, lucía mis zapatillas nuevas y olía a mi crema.   Las tijeras aparecieron después, en la repisa de un baño.  Juró que no las había tomado. –Seguramente las tijeras tienen patas– le contesté.  A lo mejor.  Con una adolescente, en la edad del… nunca se sabe.


Páginas: 1


Edición # 618 - 01 de marzo de 2016

Malabares Cotidianos

Febrero movedizo

Kit de emergencia para el mes del amor.

Leer más

sociales

Aquí y ahora

Tijeras con patas

Fui directo al cuarto de mi hija de 14 años, donde normalmente lo “perdido” aparece (nunca las tijeras. Y me prometí que al hallarlas las amarraría con piola al primer cajón del velador…).

Leer más

sociales

Orientación

Encuesta

Para mantener tu cuerpo en forma, prefieres:

Realizar una dieta rápida.

Salir a correr al parque con unas amigas.

Acudir una hora diaria al gimnasio.

No comer en exceso.