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ENTREVISTA Clara Rojas: A prueba de fuego Esta famosa colombiana que vivió, junto a Ingrid Betancourt, dolorosos años secuestrada por las FARC y dio a luz en cautiverio al pequeño Emmanuel, nos habla hoy de cómo logró superar el dolor que le produjo esa experiencia.
Por Michelle Oquendo Sánchez
Fotos: Cortesía Editorial Norma


Clara Rojas: A prueba de fuego

Clara Rojas fue liberada de su secuestro a manos de las FARC el 10 de enero de 2008, y desde esa fecha ha publicado dos libros: “Cautiva” y ahora “A prueba de fuego, superando momentos difíciles. Resiliencia personal”, ambos de  Grupo Editorial Norma.  En esta última obra  habla de  la capacidad que tiene una persona o un grupo, de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. Ella es una mujer positiva y concontró en su hijo Emmanuel, de 7 años y nacido en cautiverio, la mejor motivación para salir adelante y ha querido compartir con los lectores su experiencia y responder una pregunta que le hicieron cientos de veces: ¿Cómo logró superar el dolor que le produjo el secuestro y reinsertarse a su vida en libertad? Aquí algunas preguntas que ayudarán a comprender mejor el mundo interior de la colombiana que un día acompañó  a Ingrid Betancourt, también secuestrada, en la fórmula presidencial de Colombia en el año 2002.


¿Cuál es su evaluación de todo lo que ha vivido desde ese día hasta hoy?
Muy positiva, estoy muy feliz porque es como que ya hubiera podido dejar ese capítulo del secuestro atrás.  Mi vida, por fortuna, en estos tres años y medio ha sido muy buena y como lo cuento en el libro, he podido afrontar el tema de la salud que era el más preocupante en los primeros momentos de libertad.  Otro capítulo importante fue la readaptación familiar y social, también superar diversas emociones y pensando en el presente y por supuesto en el futuro.


¿Qué significa el término resiliencia para usted?
Es la capacidad que tenemos las personas de pasar experiencias difíciles y superarlas.  No solo es el tema de un secuestro,  hay gente que tiene un vivencia traumática con la pérdida de un ser querido, incluso una situación de desplazamiento forzado, una inundación, o el caso dramático del Japón con el terremoto, tsunami y desastre nuclear.  La vida nos pone a prueba y lo importante es tener ciertas actitudes que una vez pasada esa presión, tengamos la capacidad de volver a retomar nuestra condición normal y seguir adelante.


¿Cómo se encuentra esa empatía con otros seres humanos que han vivido una circunstancia adversa?
Lo que menciono en el libro me sale del corazón y me sale del alma. Soy consciente de que la mujer latinoamericana, en general, ha vivido situaciones muy difíciles, de manera que pensar que yo soy la dueña del dolor sería absurdo.  Por el contrario, somos un gran número de mujeres a las que nos ha tocado una situación muy compleja, eso ha sido desde hace muchos años.  He tratado de ser consciente de que a cada cual se le presenta la vida de diversas maneras, a mí se me presentó así, con el secuestro y puedo contarla desde una manera, pero sé que hay otras mujeres que han tenido un sinnúmero de complejidades que han tenido que afrontar y también han tenido el valor y la resistencia, no solo para afrontarlas, sino para salir adelante y también para sacar a sus hijos a flote.  Mujeres que son parte del pueblo raso, hay cosas que yo rememoro incluso en mi primer libro, de aquella mujer campesina que era la que nos cuidaba en la finca cuando era niña, tal vez yo pensé que siendo una mujer citadina jamás hubiera sobrevivido a un parto en la selva y lo hice gracias a que supe que a muchas mujeres en el campo, no solo en Colombia, sino en toda América Latina les tocaba afrontar su parto solas.  Pensaba que si ellas podían, yo también lo iba a lograr, ese convencimiento y ese conectarme con la realidad de otras personas me ha permitido entender su dolor. 


El salir de un secuestro a la libertad no es cosa sencilla. Háblenos del valor de la disciplina.
Como decía mi abuela: “La necesidad es la madre de todas las ciencias”.  Al salir en libertad la pregunta que me hice fue: ¿Y ahora de qué voy a vivir? (ríe), pues tiene uno que salir a trabajar de alguna manera y mientras más pronto, mejor.  Esa dinámica nos hala y, en mi caso, yo tenía el gran motivador que era mi hijo, organizarme pronto y organizar a mi niño.  Tenía que buscarle un colegio y eso demanda costos, yo tenía un estilo de vida antes del secuestro y mi gran desafío era volver a retomar lo que yo ya había construido..

¿Cómo se encuentra su hijo Emmanuel que hoy tiene siete años? 
Por fortuna está muy bien, está en época de vacaciones. Me ha enseñado muchas cosas, lo más importante es que es un aliciente enorme para vivir con energías, los niños son tan espontáneos y el día a día en general es muy agradable.  Creo que él también ha sido parte de ese proceso de resiliencia.  Entre los dos hemos ido construyendo una nueva vida. 


Emmanuel es un niño que le ha enseñado a vivir en el presente, generalmente los adultos nos pasamos oscilando entre el pasado y el futuro.  ¿Cómo es su presente?
Ahora es muy intenso y la clave es no dejarse esclavizar por el pasado y que la preocupación por el futuro tampoco lo absorba a uno.  El presente los disfruto cuando salgo a un parque de diversiones con él, compartir las comidas que le encantan y claro, disfrutar de nuestra chimenea en casa.


Su hijo es el gran motor para salir adelante, en el secuestro usted vivió dos situaciones: una como mujer sin hijos y otra embarazada y separada de su bebé.  ¿Cree que usted hubiera soportado la vivencia de igual forma si no hubiera tenido un niño en cautiverio, el mismo al que usted debía buscar en libertad?
Hay una frase muy linda que dice: “Quién sabría qué hubiera pasado por lo que no vivimos”, no sabría decirle qué hubiera sido si no tenía un hijo. Simplemente, le doy gracias a Dios de haberlo tenido y de haberlo sacado adelante. Todos los seres humanos tenemos una motivación propia y es importante que cada cual, en el día a día lo descubra, para mí fue Emmanuel, pero para el resto puede ser cualquier persona, cosa o actividad que los motive y los levante por la mañana.  Finalizo con la pregunta: ¿Cuál es el Emmanuel que levanta a los ecuatorianos cada mañana?


UNA AMISTAD RESQUEBRAJADA 
En sus libros habla con mucho respeto y cautela de las experiencias de otros de sus compañeros de secuestro; sin embargo, Ingrid Betancourt habla con mayor libertad de lo que sucedió concretamente con usted en la selva.
¿Cuáles son sus sentimientos frente a ella?
He venido entendiendo que es la situación emocional de cada persona la que conlleva a plasmar sus sentimientos de una u otra manera, yo respeto mucho lo que ella haya expresado, no lo comparto y me sorprendió por supuesto, pero he venido a entender que es su situación emocional.  Lo que transmitimos es lo que tenemos en el corazón y en el alma y a través de esos sentimientos y emociones es cómo vemos las situaciones.  En mi caso, he venido superando la experiencia de la mejor manera y he tenido una gran motivación que ha sido mi hijo, por esta importante razón he podido llegar al perdón y olvidar y dejar atrás todo el resentimiento.  Ahí radica la diferencia, cuando uno tiene un corazón más ligero, permite que miremos ese lente con más luz, claridad y sencillez. 


“Todos los seres humanos tenemos una motivación propia y es importante que cada cual en el día a día lo descubra, para mí fue Emmanuel pero para el resto puede ser cualquier persona, cosa o actividad que los motive y los levante por la mañana.”


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Edición # 565 - 07 de septiembre de 2011

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