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ESPECIAL El manual de la buena madrastra Cada vez es más común las familias reconstituidas, por lo que aumentan las parejas que conviven con hijos ajenos. Aquí, válidas recomendaciones para fomentar una saludable relación.


El manual de la buena madrastra

LOS CUENTOS DE NIÑOS se han encargado de que la madrastra sea vista como una bruja y así esta palabra tenga una connotación negativa. Sin embargo, más allá de eso, a esta figura de mujer se la debe distinguir entre la esposa del papá y la madrastra. Es mejor que el término utilizado sea el de ‘esposa de su padre’, ya que en la mayoría de los casos, después de un divorcio, los niños viven con su madre, y visitan a su papá y a su ‘nueva esposa’. Asimismo, en el caso de viudez, los hijos de tu pareja vivirán con su padre y contigo: su ‘nueva esposa’.

REGLAS DE ORO
Hay ciertas recomendaciones que una mujer debe tomar en cuenta si va a formar parte de una familia reconstituida.

1 Tienes que estar clara de que esta familia nace de una situación de pérdida. En el caso de viudez se pierde a una madre y cuando hay un divorcio, a un matrimonio. Por lo tanto, tienes que estar consciente de que tu nuevo esposo y sus hijos están pasando por una etapa de duelo. Si también vienes de un divorcio, tendrás que vivir tu propio duelo.

2 No pretendas que es una familia tradicional y que debe evolucionar como tal, porque es un grave error. Sus miembros atraviesan un proceso largo y complejo. Todos, incluyéndote a ti, tendrán que pasar por un período de adaptación. Mientras transcurre esta etapa hay que tener paciencia y respetar los tiempos de cada uno sin forzarlos.

3 Reconoce que el afecto no es automático. Nacerá poco a poco, pues los hijos de tu esposo tienen a su madre a quien aman, y el cariño que lleguen a sentir por ti no debe ser una deslealtad para con su progenitora. Por lo general, a ti te ven como una amenaza para la futura reconciliación de sus padres, pues los hijos siempre tienen esta esperanza. Por eso, pretender que te amen desde el primer día es una equivocación. Este sentimiento será el fruto que coseches con el tiempo.

4 Nunca trates de ocupar el lugar de su madre ni de descalificarla. Ella es irremplazable, más aún si vive. Acuérdate de que no llegaste para estar en su sitio, eres la esposa de su papá y eso no te hace su madre. No estás en competencia con ella, sé tú misma y gánate su afecto por ser quien eres. Sin embargo, esto cambia completamente si los niños son pequeños y su mamá ha fallecido; en ese caso, sí harás el rol de madre.

5 No intentes comprarlos. Ellos sienten cuando el ambiente es ficticio. Eso sería entrar en un juego que pasa factura. No pretendas que si les das lo que ellos piden, a cambio te darán su afecto. El amor debe ser gratuito, fruto de la buena actitud y convivencia. Demuéstrales que pueden contar contigo, que eres un adulto confiable.

6 Recuerda: si los chicos van a la casa no están de visita. Si es la casa en donde vive su papá, es también su casa. Es importante que tengan un rincón propio, un cuarto para ellos es lo ideal. La finalidad es que puedan moverse con libertad, sin tener que pedir permiso para todo lo que quieran hacer. En caso de que tú tengas hijos, sé equitativa, ya que el trato debe ser el mismo para los hijos de tu pareja y los tuyos.

7 Debe existir un acuerdo con tu pareja sobre el manejo de la autoridad y el establecimiento de límites, cuando los hijos de él pasen con ustedes. Con tu esposo compartes la 'conyugalidad', pero la 'parentalidad' él la comparte con la madre de sus pequeños. No debe suceder que cuando están en tu casa se los complazca y permita todo, como estrategia para ganar su afecto. Esto solo traerá discusiones con su madre y los maleducará. Por eso, es el padre quien debe ejercer esta autoridad. Es fundamental que si él sale de casa y sus hijos se quedan contigo exista una delegación de autoridad para que ellos te obedezcan y respeten.

8 Tienes que dejar claro con tu esposo que cuando sus hijos están en casa, es con él con quien quieren estar. No absorbas tú su tiempo, cayendo en competencia con ellos, más bien fomenta la unión entre padre e hijos. El objetivo es que todos sientan que quieres ayudar a afianzar sus lazos afectivos.

9 Es importante que sepas ocupar tu lugar: eres la esposa de su papá. Es bueno para ellos ver que amas a su padre y que lo tratas bien. Que respetas a su madre y no intentes competir con ella ni siendo permisiva ni reprendiéndolos como si lo fueras. Además, no trates de ser su mejor amiga, corres el riesgo de que no te vean como una adulta, sino como una persona más de su edad. No olvides que hay situaciones que son de exclusiva competencia de su madre, como las conversaciones personales.

10 Si tienes que hablar por alguna situación con la mamá de ellos, sé cordial y educada, como te gustaría que lo fueran contigo. Aunque no estés de acuerdo con su forma de pensar, respétala; que de igual forma ella lo hará contigo, y sus hijos lo apreciarán. No caigas en el juego de verla como una enemiga, a pesar de lo difícil que haya sido el proceso de separación entre ella y tu actual esposo.

Familias reconstruidas
Según los expertos en sicología, estas familias se forman cuando un padre o una madre con hijos de por medio se vuelve a casar con una pareja que está en su misma situación, o que simplemente no tiene hijos. En el caso de las familias que han atravesado un divorcio hay un sufrimiento grande de por medio. Por eso, si decidiste casarte con un hombre divorciado y con hijos, tienes la oportunidad de contribuir en que el proceso que inicias junto a él sea emocionalmente saludable; en el que el amor, la paciencia, la actitud positiva y el respeto sean tus mejores cómplices.

Asesoría: Ma. Fernanda Noboa de Maspons, psicoterapeuta de familia y pareja; Telf.: 099855902 (Guayaquil).



Edición # 561 - 05 de mayo de 2011

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