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ESPECIAL ESA BOLITA preocupante... Casi el 60% del género femenino presenta nódulos o quistes a nivel mamario a lo largo de su vida. Sin embargo, por el alarmante incremento de cáncer de mama es mejor prevenir que lamentar.


ESA BOLITA preocupante...

Por Dágueda Salgado Ordóñez | dsalgado@vistazo.com

Cuando una mujer se siente una masa o una bolita en su seno, automáticamente, entra en pánico, y da por sentado que es víctima del cáncer. Pero, en la mayoría de los casos, esta conclusión apresurada puede ser errónea, ya que según afirma el oncólogo clínico y mastólogo, Mauricio Riofrío: “Solo basta con tener senos para presentar nódulos, tanto benignos como malignos. Este problema es el segundo más frecuente a nivel de las glándulas mamarias, ya que en primer lugar se sitúa  la mastodinia o dolor en los senos, previo a la regla; y en tercer lugar están las secreciones por el pezón o telorrea. En los tres casos, es el eje hormonal el que origina estas afecciones en las mamas”, menciona el especialista.  

¿Por qué aparecen?
Por los diversos cambios hormonales, es frecuente que la aparición de estas masas ocurra dentro del periodo fértil, que comprende desde la menarquia o primera regla (entre los 10 y 13 años) hasta la menopausia (entre los 45 y 50 años). Durante esta etapa, hay un determinado tiempo en el que los senos se preparan para dar de lactar, por lo que mientras la mujer ovule y pueda concebir, se van a originar los nódulos. “En la mayoría de los casos, estas bolitas suelen ser inofensivas; razón por la cual, si los nódulos son benignos hay de dos tipos: de consistencia líquida, que se conocen como quistes; y de contextura sólida, que son los fibroadenomas. Los cambios hormonales dentro del ciclo menstrual hacen que se dilaten los tejidos y haya cambios e hinchazón, haciendo que líquido (limpio y no infeccioso) quede atrapado entre una y otra parte del tejido graso de la mama, formándose los quistes”, afirma el mastólogo Riofrío, quien aclara que cuando los quistes son malignos es inminente la presencia de cáncer.   

Si hay un nódulo benigno no hay que apresurarse a manejarlo de forma quirúrgica, pues lo más efectivo es utilizar cremas, analgésicos  y un seguimiento permanente.

Los quistes pueden localizarse en varias partes del seno.

Si hay la presencia  de malignidad, hay que retirar el nódulo.

Tócate y salva tu vida
A partir de los 20 años, el autoexamen es un chequeo fundamental, que debe formar parte de los hábitos saludables de la mujer. Se lo debe realizar una vez al mes, procurando que sea en la misma fecha, que puede ser  de 5 a 10 días después de la regla. 
Para hacerlo de forma correcta, hacer la inspección de pie frente a un espejo:   

◗ Bajar los brazos y observar si hay algún cambio en las mamas, al estar en estado normal y al contraer los pectorales; luego, hacer lo mismo colocando las manos en la cadera y los brazos sosteniendo la nuca. 

◗ Colocar la mano izquierda detrás de la cabeza y palpar la primera mama. Con la mano derecha, tocar el seno izquierdo y con la mano izquierda, el seno derecho. Palpar la mama, de manera circular, siguiendo las manecillas del reloj,  con las yemas de los dedos índice, corazón, anular y meñique. 

◗ Comenzar desde la areola y el pezón, y, suavemente, desplazar  la mano  hacia afuera de la mama hasta llegar al área de la axila. 

◗ Repetir la palpación en posición acostada.

Cuando son inofensivas...
Es completamente normal la reacción: si una mujer sabe que tiene una bolita en su seno, lo primero que piensa es sacársela de inmediato, aunque esta no sea la primera solución para tratar nódulos benignos. “No hay que apresurarse a manejar la situación de manera quirúrgica, pues la extirpación de los quistes o de los fibroadenomas no evita que se vuelvan a formar en otra parte del seno. Es imposible erradicarlos ciento por ciento porque las hormonas están en constante funcionamiento, por lo que no es dable un tratamiento hormonal o antihormonal oral para tratarlos”, recalca el oncólogo clínico. 

Cuando se descubre el problema, a pesar de no presentar otros síntomas, se hace un seguimiento prolijo en una primera instancia, y a partir de que se conocen las características benignas del nódulo y se lo ha seguido de cerca cada 3 o 4 meses durante un año, hay que seguir controlando la evolución de esta masa cada 6 meses durante el segundo año. “Suele suceder que los nódulos aparecen y desaparecen de un ciclo menstrual a otro, por lo que lo más efectivo es utilizar cremas tópicas, medicamentos analgésicos y una serie de tratamientos, según sea el caso. Si hay signos como aumento de tamaño o molestias, se incide sobre estas bolitas y se las opera”, manifiesta el doctor. 

El especialista recalca que si el nódulo es inofensivo, pero tiende a crecer y es de consistencia líquida, es necesario puncionarlo para vaciarlo. Si se vuelve a llenar, la solución es sacarlo.

Para mujeres de más de 40 años, el estudio pertinente de los senos es la mamografía.

La ecografía mamaria es indicado para pacientes  entre  20 y 30 años.  

¡Muy importante!
◗ Es común que los nódulos benignos aparezcan con mayor frecuencia en jóvenes cuyas edades fluctúan entre los 20 y 30, mientras que hay mayor incidencia de cáncer de mama durante la quinta década de la vida. 

◗ Los nódulos tienen un tamaño que va desde uno a 2 centímetros en términos regulares. Frecuentemente, por la condición de su tamaño (mayor a 2 cm) también se toma la decisión de sacar las bolitas. 

◗ La mujer puede presentar cáncer en un seno y nódulos benignos en otro seno. 

◗ Quienes tienen prótesis pueden hacer más difícil la detección de un nódulo maligno. Por esta razón, sus chequeos deben ser con un cirujano plástico y un mastólogo. 

◗ La obesidad es un predisponente para que se den problemas de todo tipo, incluyendo los nódulos o el cáncer de mama, ya que hay más factores que afectan el eje hormonal. 

◗ El cáncer en general, incluido el de mama, sugiere una alimentación con una dieta baja en grasa, con alto consumo de frutas, vegetales, legumbres y granos integrales.

La temida detección
Una mujer primero nota algo diferente en sus senos, cuando se realiza el autoexamen, pues al tacto siente que la arquitectura de su seno ha cambiado. A partir de ahí, hay una serie de pasos a seguir. ¡Presta atención! 

Visita al ginecólogo. Este médico es el primero en examinar las mamas y detectar el asunto, cuando realiza el respectivo chequeo ginecológico anual. Luego, pide examinar el nódulo a través de un estudio por imágenes. En mujeres jóvenes antes de los 40 años, se recomienda una ecografía mamaria, y para quienes sobrepasan los 40, la mamografía es el examen indicado. Ambos estudios muestran la consistencia y las características sospechosas. 

Consulta con el mastólogo. Cuando se confirma la presencia de masas a través de un estudio por imágenes, el ecografista da un diagnóstico, pues hay una serie de normas que establece la malignidad o no de los nódulos, para luego ser  interpretado por el médico que sugirió el examen. Si este profesional no es mastólogo, lo tendría que derivar a uno que lo sea porque este especialista es el idóneo para tipificar el problema. Si es sospechosa de malignidad, envía  inmediatamente a puncionar la bolita a través de la piel, con la ayuda de una aguja que toma la muestra. Si el contenido es líquido o sólido, hay que hacer un estudio de citología. 

La cirugía. Si esas células son malignas, la paciente se enfrenta al cáncer de mama. El siguiente paso es la biopsia, en donde se introduce en el seno una aguja mucho más gruesa para sacar un pedazo de tejido. Este procedimiento se lo realiza con anestesia local. A veces, directamente se practica una cirugía, con anestesia general, para retirar el nódulo y sus alrededores, eso se llama cuadrantectomía (extirpar un cuadrante del seno), o se recurre a la  mastectomía (sacar todo el seno).

Análisis y resultados. Obtenida esta masa, se envía la biopsia a patología y después de una semana se tienen los resultados, donde se dan las características minuciosas  que tienen las células, junto con la respuesta inmunihistoquímica, fundamental cuando hay cáncer de seno, porque así se conoce si es susceptible a crecer por las hormonas, si tiene un gen de agresividad o si presenta un índice de mitosis (división y rapidez de crecimiento celular). 

Los tratamientos. Con todos esos elementos, se envía a la paciente a un oncólogo clínico para que determine el tipo de tratamiento a seguir (quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia  e inmunoterapia) para cada mujer, según su historia clínica.

Asesoría: Mauricio Riofrío, oncólogo clínico y mastólogo. Clínica Alcívar, primer piso. Telf.: 2449610. (Guayaquil).


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Edición # 596 - 21 de abril de 2014

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