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PAREJA ¿Cuán do es mucho o poco sexo? No hay una frecuencia sexual que se pueda considerar como "la norma". La frecuencia ideal es la que satisface a cada pareja.


¿Cuán do es mucho o poco sexo?

El jardín del vecino siempre luce más verde que el propio, dice el refrán.  Y en cuanto a frecuencia sexual esa creencia no puede ser más devastadora, pues siempre pensamos que los demás tienen muuuuucho más sexo que nosotros. 

Y es de esa comparación (que en muchas ocasiones es falsa, porque la gente tiende a exagerar sus "proezas sexuales"), que suele surgir nuestra profunda insatisfacción. 

¿Pero hay realmente una frecuencia sexual que pueda considerarse "ideal"? ¿Cuál es? ¿Todos los días? ¿Tres veces a la semana? ¿Dos veces al mes? Son muchas las parejas que se cuestionan si están teniendo "la cantidad de sexo que realmente deberían".  Y la realidad es que no hay una frecuencia sexual que se pueda considerar como "la norma". La frecuencia ideal es la que satisface a cada pareja. En un estudio sobre los hábitos sexuales del latinoamericano, realizado por Tendencias Digitales en 2010, el 56% de los encuestados dijo que tenía sexo entre una a tres veces por semana; pero el 48 por ciento de los hombres admitió que quería tener relaciones con más frecuencia, contra un 20 por ciento de las mujeres que dijo lo mismo.

Logrando el equilibrio
Para resolver los problemas de frecuencia sexual, les propongo lo siguiente: 

» Averigüen las causas por las que el deseo ha disminuido en alguno de ustedes: Si es por estrés, problemas físicos, o si existe alguna razón más profunda. 

» Comunicación fluida: Generen una comunicación sana, sin reproches ni prejuicios y sobre todo sin culpar al otro. Siempre hay que tomar en cuenta que pueden existir necesidades sexuales disímiles.

» Eviten las comparaciones: Nosotros debemos evitar tomar las relaciones de otros como referentes. Tratar de adecuarnos a proyecciones ajenas, puede conspirar contra nuestra felicidad.

» Hagan un acuerdo: lleguen a un consenso que esté en un punto medio. Si uno quiere todos los días y el otro una vez por semana,  propónganse una frecuencia, por ejemplo, de 2 veces a la semana, con el compromiso de ir aumentando el número de encuentros en un plazo determinado. En este caso, es la persona con el deseo más bajito quien debe tomar la iniciativa y propiciar los encuentros sexuales, HONRANDO el acuerdo al que han llegado. De esta manera, no se sentirá presionado y su pareja más deseosa, no correrá el riesgo de sentirse nuevamente rechazada. Y sobre esto del deseo, quiero agregar algo que  mi abuela solía decir: “Para comer y rascar no hay más que empezar”. En el caso del sexo ocurre lo mismo: tal vez hoy no tengas muchas ganas, o ni siquiera las tengas… pero date la oportunidad de dejarte llevar y comenzar con el juego amoroso. Una vez que arranques, ya lo otro irá fluyendo y empezarás a disfrutarlo. Cuanto más lo hagas, más y más deseo tendrás. Porque en cuestión de sexo, también se trata de formar el hábito. Si lo haces poquito, pues te habitúas a una frecuencia bajita, pero si te acostumbras a hacerlo con cierta regularidad, tu deseo se irá incrementando.

El bajo deseo masculino es uno de los secretos mejor guardados, porque a ellos les cuesta reconocer que “tienen poquitas o cero ganas”.


¿Hambre de sexo?
Lo primero que debemos entender es que cada pareja y cada persona tienen necesidades diferentes, que pueden variar en el tiempo y por diferentes motivos. La edad, el nivel individual de testosterona, el estrés, la llegada de los hijos, enfermedades, la menopausia, la andropausia –por poner sólo algunas variables– hacen que una misma pareja varíe su frecuencia a lo largo de su historia juntos.  Es muy probable que en tiempos de mucha carga laboral tenga menos sexo, que cuando se va de vacaciones y está libre de preocupaciones en un ambiente idílico. El problema no es cuánto sexo tenemos, sino cuando nuestras necesidades de sexo en la pareja son diferentes. Michel Weiner Davis, autora del libro "The sex starved Marriage" (El Matrimonio hambriento de sexo) estima que una de cada tres parejas experimenta esta dificultad. Y contra todo pronóstico y a lo que se suele admitir en las encuestas como la que les mencioné arriba, no siempre son los hombres los que desean una mayor frecuencia sexual. Según Weiner, el bajo deseo masculino es uno de los secretos mejor guardados, porque a ellos les cuesta reconocer que "tienen poquitas o cero ganas", dado que cultural y socialmente están presionados a presumir de su virilidad. Cuando se da la situación de que uno desea más que el otro, se genera el conflicto, porque quien "busca más" se siente rechazado y herido; mientras que el otro se siente hostigado e incomprendido. 

Si no tomamos cartas en el asunto, es muy probable que la crisis se agudice y sea cada vez más difícil resolverla, provocando un mayor alejamiento emocional y sexual. 

Yo siempre digo que el sexo NO es lo más importante en una pareja, pero que sí ES IMPRESCINDIBLE. Una pareja como tal no se sostiene sin amor y comprensión, pero tampoco sin sexo.




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Edición # 590 - 18 de octubre de 2013

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