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PORTADA La auténtica María Mercedes Cuesta Agradecida con Dios por lo que le ofrece día a día, y en el mejor momento de su carrera… Así es la vida actual de esta reconocida comunicadora, quien por ahora no necesita del amor de una pareja para ser feliz.
Por Wendy Salazar • wsalazar@vistazo.com
Fotos: Joshua Degel • Producción: Gianna Ode


La auténtica María Mercedes Cuesta

En el 2009, María Mercedes Cuesta concedió una entrevista a Hogar, en la que no solo abrió su corazón y habló con sinceridad de los desórdenes alimenticios que estaban afectando su vida y la relación con sus seres queridos, sino que dio un testimonio sobre la transformación que logró luego de tratarse, pero sobre todo, al volver a acercarse a Dios. Hoy, 4 años después, Meche –como casi todos la llaman– sigue muy bien, con un semblante estupendo, irradiando felicidad y, como ella misma afirma: Abrazando la vida. 

"… A veces hay gente que me dice: "Tú siempre estás contenta’. ¡Y, cómo no estarlo! Tengo salud, mis hijos están bien… Así como me ves, eso soy, no hay más. No soy una persona de bienes materiales… Como yo digo: -No tengo nada, pero tengo todo-. Tengo a mi abuela viva, tengo trabajo, que también es una bendición… El resto va, viene… Estoy muy agradecida con lo que Dios me da”. 

Estar en contacto con ella, nos permite palpar el cambio positivo que ha experimentado en los últimos años… Y el cambio es marcado. "En algún momento de mi vida estuve muy mal, incluso yo di una entrevista y lo dije públicamente para Hogar, y fui muy criticada, sobre todo por gente cercana a mí, pero yo soy una persona que no tengo nada que ocultar y si alguien no pudo verle el lado positivo, qué pena… Para mí, el hecho de que yo hace poco haya estado en Playas, y que una chica haya cruzado la calle para acercarse a mí y decirme: -Gracias a esa entrevista, mis padres me llevaron a una clínica’, fue algo realmente significativo… Hubo una etapa en que me alejé de Dios y después me volví a acercar a El… Siempre sostengo que mis más grandes batallas, no han sido fuera, sino dentro de mí, y en silencio", asegura con un tono de voz pausado y sereno.  

"…aceptar que María Emilia ya creció y que ya era independiente fue muy difícil…".


Meche con sus hijos, María Emilia y Sebastián.

Esta es Meche 
Durante la sesión de fotos se muestra extrovertida y descomplicada. Luego del maquillaje y el peinado, y al verse vestida para la primera foto, comenta a manera de broma: "Si después de esto no consigo novio, no lo consigo nunca…", y ríe. Y entonces, comenzamos a hablar sobre el amor. ¿Quieres volver a enamorarte? "No es una prioridad en mi vida, y aunque nunca digo: ̔De esta agua no he de beber’, asimismo pienso: ̔¿En qué momento?’, si a veces le pido horas al día; además, como yo digo: ‘El tiempo de Dios es perfecto’ y cuando buscas las cosas, yo mejor que nadie sé que no salen". ¿El divorcio fue una derrota? "El divorcio es algo tremendamente duro, jamás hubiera querido divorciarme, pero tenía que hacerlo… Creo que derrota hubiera sido mantener algo falso y algo que iba a dañar a mis hijos. Considero que hice lo correcto… A la final, uno sale más fortalecido…", relata Meche. ¿Disfrutas tu soltería? "Sííí, mucho… Mi cama, mi televisor… Disfruto de mi tiempo sola, aunque casi no paso sola, porque siempre estoy con Sebas… Los hijos crecen tan rápido, que los momentos que vives con ellos cuando están pequeños, son maravillosos. Yo creo que si yo hubiera estado casada ahorita, hubiera tenido 6 hijos".  

"Mamá al 200%"
Cuando conocí a María Mercedes, lo que más me llamó la atención de ella fue esa "chochera" de mamá que refleja. "Tenemos una relación superchévere con mis hijos, somos muy unidos. Sebas y yo nos quedamos solitos desde el año pasado cuando María Emilia se fue como misionera a Ibarra; ahora vive en Quito. Actualmente, estamos los dos solos en casa, con Mia, la perrita…", relata Meche, mamá de María Emilia y Sebastián.  

Esa separación fue muy dura para toda la familia. "Ha sido una de las cosas más difíciles que yo he vivido en los últimos años. Y quizás algunas mamás pensarán que soy ridícula, pero yo basé mi vida en mis hijos, y aceptar que María Emilia ya creció y que ya era independiente fue muy difícil… Quizás reaccioné mal al comienzo, pues cuando me dijo que se iba, le contesté que sobre mi cadáver. Cuando recién se fue, yo solo lloraba… Me hace mucha falta, se fue la mitad de mí", manifiesta. "Ella ahora está haciendo lo que la hace feliz, le fascina la música, pero yo no estaba preparada emocionalmente para esa separación… Me ha costado aceptar que ya es adulta, que ya no hace lo que yo digo, sino lo que ella cree que es correcto, pero nadie aprende de experiencias ajenas, sino de las propias, y aquí voy a estar yo, para apoyarla cuando se equivoque". 

Flashes
» Matrimonio: “La felicidad en pareja” 
» Dios: “Mi pilar en la vida” 
» Hijos: “Mi mundo” 
» Madre: “Mi abuela” 
» Periodismo: “Mi pasión, es como respirar” 
» Belleza: “Efímera” 
» Pareja: “Ideal de cada ser humano, pero no necesariamente indispensable para ser feliz…”. 

Cuestión de madurez
Educar a un hijo siendo una joven de 19 años, no es lo mismo que hacerlo casi a los 40. "Cuando tuve a María Emilia, mi mamá influía mucho en mis decisiones. Definitivamente siempre me ayudó, pero llegó un momento en que tuve que decir: ̔¡Hey!, la hija es mía’, pues debía también equivocarme para aprender, aunque quizás me equivoqué bastante…". ¿Por qué lo dices? "Porque creo que trabajaba mucho, era muy joven… Llegaba a la casa y si mis amigas me llamaban y me decían para irnos a comer, yo me iba… Y no es que la dejaba botada ni mal cuidada, a veces la llevaba conmigo, pero sí viví mi época de juventud, teniendo una hija… Ahora no, ahora yo soy mamá al 200 por ciento y esa es mi prioridad y punto… No voy a  sacrificar jamás a mi hijo por nada… Por eso, si me dicen para salir, prefiero llevarlo conmigo, así él esté ahí, aburrido, pero estoy con él… Para mí, el fin de semana es para estar con él, armar plan con sus amigos, invitarlos a nuestra casa… Eso es lo que me hace feliz…", nos dice Meche, mientras mira cariñosamente a su hijo Sebastián, de 11 años. Pero, llevar una casa y educar a un niño, sin la presencia de un papá, no es tarea fácil. "Es muy difícil, pero es lo que me tocó a mí y lo he asumido con errores y aciertos…", recalca.  

"Me gusta cuidarme, pero mantengo distancia con la extrema vanidad…".

Vuelve con fuerza 
Llegó a la televisión con apenas 18 años, al entonces canal Gamavisión. ¿Un momento fantástico de tu carrera? "El actual… Creo que he vuelto a lo que todo presentador debe hacer y es no alejarse de la calle, pues al hacerlo, pones distancia con el televidente… No puedo estar más feliz y agradecida de poder hacer reportajes. Nunca me he sentido con tanta solidez en mi vida profesional como ahora", asegura sobre su aparición en Contacto al Amanecer, por Ecuavisa, noticiero que además conduce desde el pasado mes de febrero. Pero, la radio es otra de sus pasiones. "Es mi desestrés total". Paralelamente a su labor en la tv., cuenta con un espacio en Radio City, Sin tacos ni corbata, que tiene al aire junto a María del Rosario Gutiérrez y Carlos Luis Andrade. Al hacer un recuento del ejercicio de su carrera,  no puede dejar de nombrar con mucho cariño sus años en el entonces canal SíTV, en Tribuna Nocturna, junto al recientemente fallecido periodista Fausto Valdiviezo, su "amigo del alma".  

Más personal…
» Tiene 3 hermanos: María Verónica, Juan Pablo y Cristina. Ella es la mayor. Sus padres son: Sixto Cuesta y Amelia Concari. 
» Es fanática a morir de los zapatos. “Creo que, en algún momento de mi vida, fui la reencarnación de Imelda Marcos”. 
» A los 17 años quiso ser monja.  
» Le tiene terror a los grillos. 
» Algo que le gustaría hacer fuera del Periodismo: “Aunque vivo el día a día, me proyecto un poco a lo que podría hacer cuando Sebas esté más grande… Quisiera estudiar Fotografía, entrar a clases de Cocina, grabar un cd de villancicos, meterme en clases de canto…”, comenta y ríe. » Durante muchos años fue voleibolista, “pero lo dejé por una lesión en la columna”. 

“No vivo para la belleza”
Sin ser una mujer de medidas perfectas, luce regia y tiene un rostro bello al natural. ¿Te harías una cirugía estética? "Para qué te voy a decir que no”, dice y suelta una gran risa. ¿Bótox? "Una vez me puse, pero quedé tan inexpresiva que nunca más. Yo pienso que los años pasan y uno tiene que llevarlos con dignidad. Pruebo todo lo antiaging que me puedo hacer, uso cremas, ultrasonidos… pero lo que sí no haría es someterme a algo que no necesite o que me cambie mis facciones… ¡Eso me da terror!". Confiesa que las dietas y los ejercicios no son lo suyo. "Como sano, pero si el fin de semana tengo que comerme una pizza con mi hijo, me la como… No vivo para la belleza, no soy una enferma del gimnasio, admiro a la gente que lo hace. Me gusta cuidarme, pero mantengo distancia con la extrema vanidad; es más, lo único que no me gusta de mi trabajo es tener que maquillarme todos los días; yo salgo del canal ya sin maquillaje, me lo quito enseguida se acaba el noticiero… Me voy solo con protector solar".  

"…Siempre sostengo que mis más grandes batallas, no han sido fuera, sino dentro de mí, y en silencio".

De la mano de Dios 
"Si yo realmente quiero ser una buena cristiana, no puedo juzgar a nadie, y debo tratar de ser coherente en eso…", dice irradiando esa paz que demuestra quien es ella ahora. ¿Has titubeado en tu fe? "Claro, y muchas veces me rebelé.  Pero eso quedó atrás…", sostiene convencida. "Pienso que hay que vivir liviano, sin cuentas pendientes, así les enseño a vivir a mis hijos, sin resentimientos ni rencores, por eso, cuando me he equivocado, he pedido perdón". Pero, alguna vez te han hecho daño. "Sí, pero asimismo, esas personas me dieron los regalos y las lecciones más grandes de mi vida… Yo solamente les puedo decir: ̔Gracias̓, porque aprendí algo y con eso es con lo que me quedo…", afirma.  

Hoy, a sus 39 años, María Mercedes tiene aún mucho por hacer. "El día que yo deje de soñar, voy a estar muerta. Nunca planifico nada a largo plazo, trato de ponerme metas cortas. Una de ellas es que quiero convertirme en especialista en hacer los mejores muffins de la ciudad, amo prepararlos… Quiero volver a estudiar… Tengo muchos sueños, pero siempre le digo a Dios que yo seguiré hasta cuando El quiera, y le pido que me aleje de la crítica, de juzgar a alguien –ni conociendo, peor aún sin saber– que me aleje de sentir rencor, de la vanidad, del ego; que me permita ser lo que soy: una mamá trabajadora, sencilla, que le da lo mejor que puede a sus hijos, y no solo a ellos, sino a quienes están al lado mío". 

Vestuario: D’Mori, Policentro, planta baja. Joyas: Patricia Robalino Design. Cel.: 0999191821. Maquillaje: Andrea Navarrete. Peinado: Waleska Willson. 


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Edición # 585 - 09 de mayo de 2013

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