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PORTADA La Alondra del cerro En una charla espontánea, esta joven cubana, que se ha destacado por su trabajo como reportera de Ecuavisa, nos habla sobre su familia, sus sueños y sobre aquellas ausencias que ha logrado superar en su vida.
La Alondra del cerro


La Alondra del cerro

La Alondra del cerro

Llega a nuestra cita con esa actitud alegre y acelerada que la caracteriza. Habla diez mil palabras por minuto y, aunque es  delgada y tiene buena figura, deja en evidencia de inmediato que no es para nada asidua a las dietas: “Un chocolate frío y una humita”, pide cuando le preguntamos si le apetece algo de comer durante nuestra conversación. Llega justamente del canal, en el clásico “corre corre” de su día a día. “Es el ritmo de vida que siempre he llevado, así, ágil… Trabajar bajo presión es espectacular…”, comenta Alondra Santiago, reportera de Contacto al amanecer y En la comunidad, y presentadora del programa Panorama Internacional, de Ecuavisa.

Conversando sobre su trabajo, nos habla de la cobertura periodística que le ha generado más emoción. “La venida del Papa aquí a Ecuador. Fue algo que involucró a todo el canal: reporteros, productores, directores… Había estrés, emoción, mucha presión… Además era el Papa y no cualquier Papa, sino él, que es latinoamericano, argentino, y está haciendo muchos cambios positivos… La gente emocionada y nosotros reportando, y verle así sea la mano al Sumo Pontífice, fue espectacular”.

Entre las tablas y la Tv.

Cuando llegó a Ecuador, hace 10 años, colaboró con su madre en la realización de proyectos escénicos con discapacitados. “Mi mamá trabajaba en la escuela 4 de enero si no me equivoco, y ella fue quien hizo el primer espectáculo con niños discapacitados aquí en Guayaquil, y yo trabajé con ella… Y en aquella tarea en especial, pude experimentar una energía tan linda, ahí no hay pena, no cabe, porque sientes que ellos son mejores que nosotros… Lo esencial es invisible a los ojos, entonces creo que eso fue otro nivel”, sostiene.

Estudia Periodismo en la Universidad Espíritu Santo de Guayaquil, y es graduada de la carrera de actuación. ¿Ahora el teatro es un hobbie? “No, es mi vida también. En realidad, siempre fue primero; el Periodismo nunca fue una opción sino hasta que estuve en el colegio (Nueva Semilla) y fui presidenta del club de Periodismo, empecé a escribir…De hecho, yo estudiaba producción multimedia y un día iba con mi mamá en el expreso de la universidad y le dije: ‘Tengo que decirte algo, me voy a cambiar de carrera’. Fue ahí cuando me decidí por el Periodismo”, dice y revela que entre sus planes futuros está el hacer una maestría fuera, pero que por ahora anhela poder seguir en Ecuavisa, aprender en el canal y “sacarle el jugo”.


Ecuatoriana de corazón

¿Qué extrañas de Cuba? Lanza un suspiro y responde: “Bueno, lo primero, mis amigos y mi familia… Allá están mi abuela, mis tías, mis primos. Cuando digo amigos, me refiero a la idiosincrasia, la confianza, que no te juzgan, que te conocen. ¿Aquí la gente juzga mucho? “Yo creo que sí. Y no hablo de la sociedad en general, sino de lo que me ha tocado ver. Por ejemplo, al escuchar comentarios como: ‘Una cubana que le quita el trabajo a una ecuatoriana’, te das cuenta de que dicen cosas o hacen críticas sin saber de dónde vengo, quién soy y hacia dónde voy. Aquí tengo a mis amistades, que son pocas, pero siempre está el miedo del extranjero de llegar a un lugar y volver a comenzar. Pero yo me siento ecuatoriana. No sabes cómo grité los goles de la Tri (frente al parrido de eliminatorias de fútbol con Bolivia), porque yo me siento de acá. Aquí tuve mi primer enamorado, mi primera decepción amorosa, aquí decidí mi carrera…”, sostiene.

Como la mayoría de los originarios de su país, hay situaciones que la llevaron, junto a su mamá, a dejar Cuba. “El cubano se conforma con lo que hay y eso no lo extraño. Aquí la gente lucha mucho. La sociedad te invita a cambiar”.


Alondra, desde el alma

Su mamá llegó a Ecuador por cuestiones de trabajo, con el grupo de teatro Quele quele, para un festival que duraría 2 meses. “… Arregló los papeles, me llamó y me dijo que ya tenía visa y que la siguiente en venir era yo”. ¿Y tu papá? “Él está allá”. ¿Pero no estaba con ustedes al momento en que decidieron venirse? “No, nunca ha estado, y nunca me ha hecho falta. Mi familia son mi mamá y mi hermano Milko, quien tienes dos niñas preciosas, mis sobrinas. Yo no soy de las personas que dice: ‘Necesito a mi papá’… Mi mamá lo es todo. Él se perdió una hija, tenerla 24 años… El problema es de él, no mío. Mi apellido es el de mi mamá, y me siento orgullosa de eso. Yo soy Alondra Santiago Rodríguez, y ella es Aleida Santiago Rodríguez, pero esa es mi madre”, recalca.

Lejos de lo que se podría pensar al escuchar su relato, se confiesa vulnerable frente a las cosas del corazón. ¿Has sufrido por amor? “¡Sí!, yo lloro por todo”, dice, con franqueza y afirma que por ahora no hay ningún amor a la vista. “Tuve mi primer enamorado recién a los 19 años, antes estaba en el colegio, enfocada en mis estudios, y no pensaba en eso. Ya al entrar a la universidad, conocí a un chico maravilloso y nos hicimos novios”, manifiesta. 


Entre letras y realidades

Nacida el 10 de junio de 1991, nos cuenta que también ha desarrollado su faceta en el mundo de las letras. ¿Has escrito algo, verdad? “Sí, en Cuba participé en un concurso que se llamaba Cartas al padre, de una editorial italiana. Las 25 mejores cartas del país fueron publicadas en español y en italiano; la mía fue la primera y justo era una carta escrita a mi papá, sobre por qué no estuvo conmigo, etc… Escribir es una especie de hobbie, algo relajante”, relata, y con esa efervescencia que la caracteriza, afirma que no descarta empezar a hacer trabajos para prensa escrita.

¿A quién quisieras entrevistar? “Lamento que Gabriel García Márquez haya muerto y no haber tenido la oportunidad de que sea a él. Me gustaría poder entrevistar a José Mujica, el expresidente de Uruguay”. Y mientras recuerda algunos de los reportajes que ha realizado en el ejercicio de su profesión, habla de aquellos héroes anónimos que le han llegado al alma. “Por ejemplo, la madre que tiene un hijo, que está metido en las drogas y que llora y me dice: ‘Ya no puedo más’. Eso me cambia, me llega, porque son mujeres que necesitan ayuda y creo que el hecho de estar ahí, interesados en su historia, con una cámara y brindándoles la oportunidad de hablar, ya es hacer algo”, asevera Alondra, al momento que afirma que un modelo a seguir en cuanto a su carrera es María Isabel de Lébed, a quien define como “una gran periodista”.


Sueños por cumplir

Comenta que su mayor crítica es su mamá. “Ella ve todos mis reportajes, todas mis notas”. Confiesa que le encantaría llegar a ser anchor de noticas, “pero sin dejar de hacer reportería…Ojala que mis rizos también funcionen… Esa es una de las cosas que agradezco, que el canal no haya querido cambiar esa parte de mi imagen”. ¿Qué no te gusta de tu físico? “Mi estatura. Cuando salgo a la calle, la gente me dice: ‘Ah, pero si has sido chiquita’”, cuenta, muerta de risa. ¿Y en cuanto al carácter? “Que soy muy impulsiva. Estoy tratando de mejorar eso”, señala.

Entusiasta, intensa y soñadora, pero con los pies en la tierra. Al constatar la espontaneidad con que se expresa, era imposible no preguntarle: ¿Un sueño de Alondra? “¡Viajar!… Yo vine de Cuba a Ecuador, fui a un viaje pequeño a Colombia y regresé… No he tenido la oportunidad de hacerlo. Yo quiero viajar, y no hacerlo para las selfies (risas), sino para contar historias; quiero irme por ejemplo a New York, donde hay tanta gente y tantas culturas, que es algo que la gente lo ha visto y sobre lo que se ha escrito ya, pero quiero ser testigo de eso”.


Alondra durante la cobertura de la visita del Papa Francisco a Ecuador

Cómplices 

Alguien para reír: “Mi mejor amigo, Daniel Chonillo”.

Alguien por quien luchar: “Mi mamá”:

Alguien con quien viajar: “Mi mejor amiga, Andrea Villacrés”.

Alguien a quien pedirle un consejo: “Mi mamá, aunque a veces no los escucho todos”.

Alguien con quien tomar un vino y filosofar: “Allen Panchana”.

Alguien a quien perdonar: “Ja… Pon solo eso”.

Y a quien pedirle perdón: “A mi mamá también, por si no soy lo que ella quiso que yo fuera, aunque sé que está orgullosa de mí. Quizás por no haber continuado con la música”, dice y revela que estudió piano y flauta traversa en Cuba. “Terminé aquí en el conservatorio”.


Sus esenciales

Un plato de comida: “El seco de pollo, pero el que hace mi mami”.

Un tipo de hombre: “Alto, de pelo negro, que su mirada transmita mucho, de manos grandes. Que sea inteligente y que sepa llevar una larga conversación, que hasta aburrirnos juntos sea divertido y que sea siempre sincero”.

Una prenda básica para ti: “Los zapatos deportivos”. 

Un perfume: “Soy alérgica a los perfumes”.

Un país (que visitar): “Argentina”.

Un cantante: “Sabina”.

Un placer culposo: “El chocolate”.

Un género musical: “Jazz, blues… Soy cubana pero no me gusta la salsa”.

Twitter o instagram: “Instagram”.

Playa o Sierra: “Amo la Sierra, amo Quito”.

Sexy o linda, ¿cómo crees que te ven los demás?: “Yo creo que sexy”.


Otra imagen de Alondra realizando reportajes para Contacto en la comunidad, de Ecuavisa.

Sin titubear

Mamá: “Mi todo”.

Periodismo: “Ecuavisa”.

Teatro: “Mi vida”.

Amor: “Mi familia”.

Música: “Mis inicios”.

Cuba: “El amor de mi vida”.

Ecuador: “Mi segunda patria”.

Fidel: “Alguien a quien no conocí”.

Papá: “Alguien a quien no necesité”.


Con su mamá, Aleida Santiago, con quien comparte su pasión por el teatro.


En su trabajo en el teatro, una de sus pasiones. Alondra trabaja junto al grupo Papagayo, dirigido por su mamá.


VESTUARIO: D´MORI, C.C. POLICENTRO. MAQUILLAJE: ANDREA NAVARRETE PARA ANDREA NAVARRETE ESTUDIO DE MAQUILLAJE. TELF.: 6016502. PEINADOS: CRISTI GÓMEZ. CEL.: 0986982118, @CRISTINAGOMEZHAIRSTYLIST. GUAYAQUIL.


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Edición # 615 - 13 de noviembre de 2015

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