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REALEZA Boda real en Luxemburgo: ¡Adiós al último soltero! Al casarse con una condesa belga, el príncipe Guillermo rompe con la tendencia actual de los herederos europeos de casarse con mujeres plebeyas.
Reuters


Boda real en Luxemburgo: ¡Adiós al último soltero!

En un marco de ensueño y con un matiz sumamente romántico, el Gran Ducado de Luxemburgo fue testigo del enlace nupcial del príncipe Guillermo y Stéphanie de Lannoy, el pasado 20 de octubre. El lugar se convirtió en el centro de atención del mundo. Una pantalla gigante colocada en la Plaza Guillermo II, sirvió para que los ciudadanos pudieran disfrutar, minuto a minuto del mágico momento, una boda de especial importancia, al tratarse del único matrimonio real del 2012. El lujo y el glamour se apoderaron de cada espacio de la ciudad, que fue testigo del momento en el que el último soltero heredero de una monarquía europea dijo "Sí, acepto". 

Escenarios reales
Bajo los acordes de la música sacra, Guillermo ingresó a la Catedral de Nuestra Señora de Luxemburgo, donde él y su madre, la Gran Duquesa María Teresa, fueron recibidos por las autoridades eclesiásticas. El templo, construido en el siglo XVII, es un lugar es muy significativo para la familia del príncipe, ya que en él se han desarrollado importantes acontecimientos como matrimonios y coronaciones.  

La princesa Stéphanie entrando a la Catredral de Nuestra Señora de Luxemburgo. Las damas de honor fueron la princesa Alejandra, hermana del novio y Antonia Hamilton, sobrina de Stéphanie.   

Gran Duque Enrique de Luxemburgo, princesa Stéphanie, príncipe Guillermo y la Gran Duquesa María Teresa.  

Stéphanie de Lannoy llegó a la iglesia –considerada como catedral desde 1778– en un automóvil Daimler DS 420 azul. Su hermano, Jehan de Lannoy, fue quien la acompañó hasta el interior del tempo, donde la esperó su padre, el conde Phillipie de Lannoy. En ese día tan especial, los novios quisieron integrar a gran parte de ambas familias en la ceremonia, por lo que escogieron a sus sobrinos como parte de la corte de honor.   

El romanticismo se apoderó del momento del intercambio de los votos y los anillos. Un tierno beso del príncipe en la mano de la novia, así como los nervios de ambos fueron dos de los espontáneos ingredientes del hermoso instante.  

Radiantes de felicidad y en medio del Tercer Movimiento de la Primera Sinfonía del compositor y organista francés Alexandre Guilmant, los recién casados abandonaron la catedral y se dirigieron hacia el palacio Gran Ducal, residencia oficial del Gran Duque Enrique y su familia. Inmediatamente, los novios y la familia real luxemburguesa salieron al balcón para saludar a la multitud que se había congregado en las afueras del majestuoso castillo. El palacio de estilo renacentista –construido entre los siglos XVI y XVIII– recibió a 800 invitados, quienes disfrutaron de un elegante almuerzo, cuyo menú, a cargo de la galardonada chef Léa Linster, consistía en Paté Riesling (plato típico de Luxemburgo), gelatina de consomé con langosta, Madeleine (postre preferido de la Gran Duquesa Josefina Carlota, abuela del novio), entre otros manjares. Enseguida, los invitados pudieron deleitarse con la torta nupcial, elaborada por Oberweis –una de las más prestigiosas pastelerías de la región–, para luego presenciar un espectacular show de fuegos artificiales, que iluminó el cielo de la capital luxemburguesa. 
 
Guillermo, todo un príncipe
Nacido el 11 de noviembre de 1981, es el mayor de los 5 hijos del Gran Duque de Luxemburgo y de la Gran Duquesa María Teresa (de origen cubano). Fue declarado oficialmente heredero el 18 de diciembre del 2000. Príncipe de Nassau y de Borbón y Parma, estudió en su país natal, pero culminó su formación en Francia. En el 2001 comenzó su preparación militar en la Academia Sandhurst y ha participado ya en algunos actos oficiales. 

Guillermo mantuvo un noviazgo por 5 años con Stéphanie de Lannoy, quien recientemente confesó que no solo cree en la existencia del príncipe azul, sino que además es feliz al haberlo encontrado. "Recuerdo que el día que lo conocí le dije a una amiga, que había encontrado a un hombre excepcional con el que compartía muchísimas cosas en común. Realmente no creía que un hombre así pudiera existir. Así que desde luego que creo en el príncipe azul". 

¿Quién es Stéphanie?
Desde pequeña tuvo una vida de cuento de hadas. Hasta hace poco condesa, Stéphanie, de 28 años, pertenece a una de las familias más aristocráticas de Bélgica. Es la menor de los siete hijos del conde Phillipe de Lannoy y de la fallecida condesa Alix della Faille de Leverghem. Su vida ha transcurrido en el majestuoso castillo de Anvaing, una edificación de estilo gótico-renacentista del siglo XVI, ubicada en la comarca de Frasnes-lez-Anvaing, en la provincia de Henao, que se encuentra en la región de Valonia, en Bélgica. Stéphanie estudió en Francia, Rusia, Alemania y por supuesto, en Bélgica.  Ahora, tras su boda con el príncipe Guillermo pasó a ser princesa; además, tuvo que renunciar a su nacionalidad para convertirse en luxemburguesa.  

Arropada por Elie Saab
Stéphanie de Lannoy –quien en un futuro se convertirá en la Gran Duquesa consorte de Luxemburgo– lució un exclusivo traje de encaje en tono marfil, bordado con hilos plateados, de cuello alto y mangas tres cuartos, firmado por el diseñador libanés Elie Saab. El velo, elaborado de tul de seda bordado con hilos de oro, midió aproximadamente 15 metros y estaba coronado por una delicada tiara, compuesta por 270 brillantes insertados en platino, una joya familiar que fue usada por las hermanas y las cuñadas de la novia, en sus respectivas bodas. El lujoso accesorio, creado por la casa Althenloh de Bruselas, cuenta con un diamante en forma de pera invertida en el centro y 12 brillantes en el contorno. El bouquet de Stéphanie era de forma alargada, elaborado con orquídeas blancas. Un atuendo digno de una princesa, quien ahora vivirá junto a su príncipe azul en Colmar-Berg, la residencia oficial de los Grandes Duques, ubicado en la capital luxemburguesa. ¿Hijos en un futuro próximo? El príncipe añade: "Sin duda es una riqueza enorme tener tantos hermanos. Aún no tenemos una idea exacta del número de hijos que queremos tener. Solo el futuro lo dirá".

Los príncipes Stéphanie y Guillermo a su salida de la Catedral de Nuestra Señora de Luxemburgo.

Detalles espléndidos 
• Para la elaboración del vestido de la novia se necesitaron 10 costureras y 15 bordadoras. 
• La princesa Stéphanie llevó puesto el anillo de compromiso de su madre, la condesa Alix della Faille de Leverghem, quien falleció en agosto a causa de un derrame cerebral.  
• A la ceremonia religiosa estuvieron invitadas 1.400 personas, mientras que al almuerzo brindado después, solo 800. 
• El Estado de Luxemburgo desembolsó aproximadamente 450.000 dólares por concepto de gastos de seguridad, recepciones oficiales, contratación de cantantes, entre otros.  
• Tal fue la conmoción que generó la boda en el pequeño país europeo que el compositor luxemburgués Joel Heyard, escribió una canción para los novios llamada “Estoy enamorado”. 
• ¿Otra exquisitez para el gran enlace? Se creó el champagne cuvée vendimia Crémant de Luxemburgo, en honor a la pareja. 

1. Príncipes Felipe y Letizia de España. 

2. Matilde y Felipe, príncipes de Bélgica. 

3. Príncipes de Dinamarca, Mary y Federico. 

4. Mette Marit y Haakon, príncipes de Noruega.  

5. Princesa Carolina de Mónaco. 

6. Princesa Victoria de suecia y su esposo, el príncipe Daniel. 


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Edición # 579 - 15 de noviembre de 2012

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