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SALUD Infarto: Aprende a detectarlo ¿Dolor intenso en el pecho, desvanecimiento, sudoración…? ¡Cuidado!, es probable que estés teniendo un infarto al miocardio. Reconoce sus señales.


Infarto: Aprende a detectarlo

Por: Wendy Salazar wsalazar@vistazo.com Fotos: José Dimitrakis y Fotolia

A menudo escuchamos sobre casos de personas que han padecido un infarto, un preinfarto (angina de pecho) o lo que es peor, un paro cardiaco. Sin embargo, para entender mejor la gravedad que implican este tipo de patologías, es importante estar conscientes sobre cuáles son los factores de riesgo y, por supuesto, aprender a reconocer las señales que anuncian algún daño en el corazón. ¿Qué es un infarto? “Significa muerte o necrosis, es decir, el término infarto es muy amplio, por ejemplo, si se te muere un dedo por falta de circulación, ese dedo se infarta. Cuando deja de haber circulación en el miocardio, es decir, en el músculo cardiaco, entonces se produce el infarto al miocardio, que tiene consecuencias fatales, ya que el corazón necesita estar funcionando siempre”, señala el doctor Édgar Lama Valverde, reconocido cirujano cardiovascular de nuestro medio. ¿Por qué se produce un infarto? Se da cuando hay una obstrucción total de la arteria coronaria, es decir, cuando una arteria que irriga cierta parte del corazón se tapa. Cuando se tapa, ese músculo que está debajo no recibe circulación y, al no recibir oxígeno, la célula muere. La arteria coronaria se puede cerrar por varias razones. La primera causa y la más común es la arterioesclerosis. “A lo largo del tiempo existen obstrucciones que se van haciendo  por el flujo diario. Por ejemplo, la persona sufre de un proceso de alteración de las grasas (dislipemia), al estar sucia la sangre, esta va chocando continuamente con las paredes de las arterias (que tienen curvas) y el cuerpo las mueve”, sostiene el cirujano general-cardiovascular. Hora de remediar daños La regeneración tisular es el proceso fisiológico del cuerpo que tiende a repararnos cuando tenemos daños, esto sucede de manera cotidiana y a cada momento, por supuesto, de forma muy leve, haciendo que continuamente estemos reparándonos. Esto sucede para tratar de tapar huecos que son de mala calidad y donde comienzan a acumularse esas grasas de colesterol en las arterias, sobre todo en los sitios en los que hay curvatura, porque la curva o el movimiento que hace la arteria, hace que el flujo no sea laminar 100%, sino que haya remolinos. La sangre no es totalmente líquida, sino una sustancia reológica, porque dentro de ella hay glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas, etc. Esos elementos hacen que se golpeen los unos a los otros, produzcan turbulencias y dañen la pared, porque la sangre va muy rápido (a 1.2 metros por segundo). La arteria también es móvil, esta se contrae o se dilata dependiendo de la situación. ¡Ojo! con las señales Algunas alarmas que se activan cuando la persona está sufriendo un infarto: • Clínicamente hablando, el paciente muestra dolor en el pecho. “Ese dolor es espantoso, con sensación de muerte, porque es fatal”. • El paciente presenta lo que se llama “muerte blanca”, desvanecimiento, sudoración profusa, palidez extrema, náuseas, e incluso flatulencia y hasta orina y defecación…toda esa sensación acompaña al infarto en muchas ocasiones. • Hay personas en quienes no se produce dolor, que son aquellas que tienen alterado el sistema nervioso, por ejemplo los diabéticos. Asimismo, en zonas en que el infarto es mínimo puede haber una dolencia menor.   

Édgar Lama Valverde, cirujano general-cardiovascular.

Formas de repermeabilizar
A continuación, dos maneras para volver a poner permeable la arteria tapada • Mediante la lisis: se da trombolíticos a la persona y con eso se repermeabiliza la arteria. • Cateterismo cardiaco: Se ve qué arteria está obstruida y se intenta recanalizar por vía mecánica esa arteria. Se le pasan unos hilos finos por las obstrucciones y luego se hace una angioplastia con o sin stent (tubo pequeño de malla de metal que se expande en la arteria).


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El 97% de la obstrucción de las arterias se da por un trombo (coágulo).


Muerte por infarto La mayoría de las personas muere  por un infarto debido a su tamaño, pues un gran pedazo del corazón fallece y deja de estar útil. “Si alguien se corta el pie o le cortan un pedazo del músculo, puede seguir caminado porque pone la pierna tensa y camina. Pero si le cortan la pierna, cae al suelo. Si en un infarto se le tapa una arteria de la parte baja del corazón, se muere una punta de este, pero si se tapa una arteria de arriba, se muere todo, deja de bombear sangre y el paciente entra en ahogo e inmediatamente fallece”, explica el doctor. • Por insuficiencia mecánica, si ya no tiene músculo que contraerse: Cuando el corazón está haciendo esfuerzos superiores a los que puede hacer, usualmente da señales de auxilio. El ejercicio físico es bueno, pero puede provocar un infarto por el aumento de las tensiones. Hay personas que son deportistas, que están entrenándose usualmente y que fallecen, y se piensa  que es a causa de un infarto, pero no lo es; en realidad pueden ser víctimas de un paro cardiaco por otra cosa. El infarto puede llevar a un paro cardiaco, pero no todo infarto es un paro cardiaco, pues este último provoca la muerte inminente. • Por la presencia de arritmias: “Una persona tiene un infarto, sobre todo del lado derecho, donde está irrigando la parte de la conducción, y el cuerpo necesita más sangre y hay una confusión de órdenes eléctricas y se produce una especie de cortocircuito en el cuerpo. Normalmente las contracciones son aurícula-ventrículo, aurícula-ventrículo, pero cuando el ventrículo está medio muerto, se pone irritable y esto produce que la orden de la conducción eléctrica llegue duplicada, entonces no hay contracción, y se da una fibrilación ventricular. Por lo general, cuando el paciente está teniendo un dolor en el pecho, se le pide que tosa fuerte, esa acción de toser es igual al golpe que a veces damos los médicos para evitar dicha fibrilación en el primer momento. Esta tos hace que el corazón reaccione…”, aclara Édgar Lama. La fibrilación ventricular es una arritmia maligna, porque no tiene ritmo (el corazón comienza a hacer descargas descoordinadas), y es la que produce el paro cardiaco. En un electrocardiograma se la puede identificar, también puede ser detectada  tomando el pulso, pero la persona no la siente, porque tiene dolor. Diferentes escenarios • La tercera parte de las personas debuta con una enfermedad coronaria que provoca una muerte súbita. • Otra tercera parte presenta dolor, es ingresada a un hospital y es diagnosticada con un infarto. • La otra tercera parte tiene dolor y es diagnosticada con una angina de pecho, que simula un infarto, pero cede espontáneamente. Hay que tener en cuenta que si la persona tiene un infarto y llega antes de las primeras cuatro horas a un hospital se puede hacer algo para disminuir el tamaño de ese infarto, para tratar de que no se dañe tanto el músculo y que no muera del todo.

¿Ellos o ellas?
Por lo general es más frecuente la presencia de un infarto en hombres entre la quinta y la séptima década de vida, que en mujeres. Sin embargo, las mujeres están incrementando estas estadísticas y se igualan en frecuencia a los hombres a partir de los 55 hasta los 75 años, cuando ya no tienen los estrógenos que protegen sus arterias coronarias.

Factores de riesgo

El doctor Lama explica cuáles son los mayores responsables de los infartos: • Tabaquismo: “Es el peor de todos”, recalca el especialista. “El consumo de cigarrillo provoca que el endotelio vascular (que normalmente es liso y suave) se vuelva rugoso por acción de la nicotina y los glóbulos rojos que pasan por ahí se raspan y se destruyen. • Diabetes: Una diabetes mal controlada deja sucia la sangre y produce que las microarterias se tapen. • Dislipemia: Es decir, el colesterol elevado en la sangre.   • Hipertensión arterial no controlada: Comienzan a desgarrarse las arterias por mayor presión. Además, esto empeora sumado a un exceso de ingesta de sal. • Estrés: Hace que los niveles de hormonas (simpaticomiméticas), como la adrenalina, aumenten, lo que ocasiona un aumento de la presión arterial y la frecuencia cardiaca. • Sedentarismo: Cuando la persona hace deporte, el corazón se empieza a entrenar, el corazón crece, las arterias se vasodilatan, ayudando a que la presión arterial baje; la capacidad anaeróbica se incrementa, al igual que la producción de endorfinas. 


Asesoría: Édgar Lama Valverde. Cirujano general cardiovascular. Hospital Clínica Kennedy. Telf.: 2396479. Guayaquil.


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Edición # 623 - 01 de agosto de 2016

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